El síndrome de alienación parental (SAP) es el término con el que se describe que un progenitor manipule a su hijo para destruir el vínculo con el otro. Lo has podido oír en un divorcio conflictivo, pero conviene decirlo claro desde el principio: no es una enfermedad reconocida oficialmente y su uso en los juzgados está muy cuestionado. Soy Salva González-Moncayo, abogado de familia en Albacete y Almansa, y aquí te explico qué se entiende por SAP, por qué es un concepto polémico y cómo se aborda hoy, de verdad, el fenómeno de la manipulación de un menor contra su padre o su madre.
¿Qué es el síndrome de alienación parental?
El término lo acuñó el psiquiatra estadounidense Richard Gardner en los años 80. Describía la situación en la que uno de los progenitores, hablando mal del otro delante del hijo, provoca en el menor un rechazo hacia ese padre o madre sin un motivo real. La expresión coloquial «lavar el cerebro» resume bien la idea: el menor acaba repitiendo reproches que no son suyos y defendiendo a quien lo manipula.
Se solía hablar de progenitor alienador (el que manipula) y progenitor alienado (el que sufre el rechazo del hijo). Es una descripción intuitiva del problema, pero, como verás, describirlo así como «síndrome» es precisamente lo discutido.
Por qué el SAP es un concepto controvertido
Aquí está lo que el artículo original no contaba y es esencial:
El síndrome de alienación parental no está reconocido como trastorno. No figura en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (CIE) ni cuenta con aval de la psicología y la psiquiatría oficiales. No es un diagnóstico clínico validado.
En el ámbito jurídico español, además, tanto el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) como el Ministerio de Igualdad han rechazado el SAP como constructo sin base científica y han desaconsejado su uso en los procedimientos. Es decir: invocar «el síndrome» en un juzgado hoy no solo no ayuda, sino que puede restar credibilidad.
Qué dice la ley: la LOPIVI
La Ley Orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI, LO 8/2021, de 4 de junio) reforzó esta línea: las Administraciones y los equipos técnicos no deben apoyarse en aproximaciones sin aval científico como el SAP al valorar a las familias.
Un apunte para no liarse, porque coinciden en número: la LOPIVI es la LO 8/2021 de 4 de junio; no debe confundirse con la Ley 8/2021 de 2 de junio, que es la reforma civil en materia de discapacidad y afecta a otras cosas.
Cómo se valoran hoy las interferencias entre progenitores
Que el «síndrome» no exista como diagnóstico no significa que el problema real no exista. Manipular a un hijo contra el otro progenitor ocurre, y los tribunales sí lo tienen en cuenta, solo que lo llaman por su nombre: interferencias parentales o instrumentalización del menor, no «síndrome».
La herramienta clave para detectarlo no es una etiqueta, sino la prueba. El informe psicosocial del equipo del juzgado valora la relación del menor con cada progenitor y si su rechazo responde a una causa real o a una influencia externa. A partir de ahí, el juez decide protegiendo el interés del menor, no aplicando un diagnóstico.
En mi experiencia, cuando un cliente llega convencido de que sufre «SAP», lo reconduzco: no vamos a pedir al juez que declare un síndrome, vamos a acreditar con hechos que hay una interferencia que perjudica al niño.
Cómo influye en la custodia
Cuando se acredita que un menor rechaza a un progenitor por una influencia negativa y no por una causa objetiva, eso pesa en la decisión sobre la custodia. La tendencia de los jueces es proteger el vínculo del hijo con ambos padres y no premiar al progenitor que ha desprestigiado al otro.
Un ejemplo relevante fue una sentencia del Tribunal Supremo de finales de 2017: mantuvo la guarda y custodia compartida pese a que la hija menor manifestaba no querer relación con el padre, porque ese rechazo era genérico y no estaba justificado por un motivo concreto. La lección jurídica es clara: un menor, por mucha madurez que tenga, no puede excluir a un progenitor sin una razón real que lo justifique. Y todo ello, insisto, se resuelve valorando el interés del menor caso a caso, no aplicando el «síndrome».
Qué hacer si crees que tu hijo sufre interferencias
Si notas que tu hijo se aleja sin motivo y repite reproches que no son suyos, lo que te recomiendo es lo contrario del instinto:
- Nada de contraatacar. Hacer tú lo mismo (hablar mal del otro) empeora todo y te perjudica ante el juez.
- Documenta y dialoga. Intenta averiguar la causa y deja constancia de lo que observas.
- Apóyate en un profesional. Un psicólogo puede trabajar con el menor y con ambos progenitores; cuanto antes se aborde, mejor.
- Cuéntaselo a tu abogado. Si la situación persiste, se canaliza por la vía de familia (ejecución o modificación de medidas) con el respaldo del informe psicosocial.
Y una realidad que veo a menudo: la manipulación termina volviéndose contra quien la ejerce. Lejos de acercar al hijo, lo aleja y complica el proceso para todos.
¿Crees que están poniendo a tu hijo en tu contra?
Cuéntame la situación y valoramos cómo acreditar la interferencia y proteger la relación con tu hijo, por la vía adecuada. Ejerzo en Albacete y Almansa.
Preguntas frecuentes
¿El síndrome de alienación parental está reconocido?
No. No figura en la clasificación de enfermedades de la OMS ni cuenta con aval científico. En España, el CGPJ y el Ministerio de Igualdad han desaconsejado su uso en los juzgados. El problema de fondo (la manipulación del menor) sí existe y se aborda como interferencia parental.
¿Sirve alegar SAP en un juicio de custodia?
Alegar «el síndrome» como tal no es aconsejable, porque no está avalado. Lo eficaz es acreditar con prueba (especialmente el informe psicosocial) que hay una interferencia que perjudica al menor, y dejar que el juez decida según su interés.
¿Qué es una interferencia parental?
Es la conducta de un progenitor dirigida a dañar la relación del hijo con el otro: desprestigiarlo, obstaculizar el contacto o instrumentalizar al menor en el conflicto. Es el fenómeno real que los tribunales valoran, sin necesidad de la etiqueta de «síndrome».
¿Puede el juez cambiar la custodia por manipular al niño?
Puede tenerlo muy en cuenta. Si se acredita que el rechazo del menor responde a una influencia negativa y no a una causa objetiva, el juez tiende a proteger el vínculo con ambos progenitores, siempre valorando el interés del menor.
¿Qué hago si mi hijo me rechaza sin motivo?
No contraataques. Documenta la situación, busca apoyo psicológico para el menor y los progenitores, y consúltalo con tu abogado para canalizarlo por la vía de familia con el respaldo del informe psicosocial.





