¿Cómo afecta la custodia compartida a los hijos?

Cómo afecta la custodia compartida a los hijos
Cómo afecta la custodia compartida a los hijos

¿A que ser padre o madre no es una tarea fácil? De hecho, es una de las responsabilidades más difíciles de afrontar cuando se forma una familia. Por eso, cuando se tienen hijos y se produce una separación o divorcio en la relación la principal pregunta y tema de interés es: ¿Qué sucederá con los hijos? ¿Tendré que compartir custodia con mi ex marido o ex mujer?

Tienes que saber que hay 2 tipos de custodias, la custodia compartida y la custodia monoparental.

La custodia monoparental se daba muy habitualmente en otras décadas tras una separación y también se da hoy en día en algunas circunstancias. En este caso, los cuidados del menor quedan a cargo de uno de los progenitores, pero no solamente cuestiones como la alimentación y la salud del niño o niña, sino también su educación, formación y bienestar psicológico y social. En estas situaciones, la convivencia habitual la tiene con uno de los progenitores y se llega a un acuerdo para las visitas con el otro cónyuge.

En cuanto a la custodia compartida, las responsabilidades del menor (o menores en caso de haber más hijos) se dividen de forma equitativa entre ambos progenitores, teniendo siempre el foco de atención puesto en la integridad del menor y en su interés superior. En España, este modelo de guarda se ha convertido en el sistema preferente cuando resulta compatible con el bienestar de los hijos, y la jurisprudencia del Tribunal Supremo lo ha consolidado como un régimen normal y deseable.

✅ Ventajas de la custodia compartida para los hijos

Como bien sabes, los divorcios se pueden producir por muchas razones y como mencionamos anteriormente, la custodia compartida hoy en día es cada vez más frecuente. Este tipo de custodia de un hijo no solo sirve para aliviar la carga de las responsabilidades a los padres, sino que también tiene ventajas en la formación del menor.

A pesar de la separación, lo importante es que los padres sigan brindándoles la mejor vida posible a sus hijos, y por eso, la participación de ambos padres asegura que ninguno se perderá los momentos más importantes en la vida de los menores.

Actualmente, se cree que la custodia compartida es una buena forma de garantizar esto, ya que tiene muchos beneficios, entre los cuales se encuentran:

Experiencias con ambos padres

¿A que compartir custodia con tu ex marido o ex mujer en principio sería lo ideal para tus hijos porque así tienen experiencias de vida con ambos padres? Sin duda, se trata de una forma de que el menor pase tiempo con los 2 y así ambos estarán involucrados en la vida del niño o niña de forma equitativa. Esto significa que ambos pueden influir inculcando valores, experiencias de vida, historia de familia y hasta estilos de crianza. Mantener un vínculo frecuente y activo con ambos progenitores ayuda al desarrollo del menor.

Compartir la responsabilidad económica

Como puedes imaginar, no solo se compartirán entre ambos padres las decisiones importantes, como la educación y la formación, sino también las responsabilidades económicas que conlleva el hecho de criar a un niño. Esto supone un alivio para los padres financieramente y beneficia al niño, ya que podrá tener mejor cubiertas todas sus necesidades materiales, especialmente las de su formación.

Mayor armonía

¿Verdad que es más fácil criar a un niño cuando los padres se llevan bien? Por desgracia, no siempre es así, pero siempre se debe buscar una manera de aliviar las tensiones, de la misma forma que aunque el estrés siempre estará presente, de lo que se trata es de disminuirlo.

De hecho, el que tu hijo vea que os ponéis de acuerdo para las decisiones de la custodia compartida tiene un impacto muy positivo en su interior, ya que las buenas relaciones entre los padres ayudan a mejorar la autoestima del menor. Esta corresponsabilidad parental, sostenida por ambos progenitores, es uno de los pilares para que la medida funcione.

❌ Aspectos negativos de la custodia compartida en los hijos

Como pasa con todo, también la custodia de un hijo cuando es compartida tiene alguna desventaja, aunque como hemos visto, abundan más los beneficios.

Por ejemplo, si los padres no se llevan bien, es normal que se produzcan problemas y exista una carga negativa para el menor, ya que una mala relación entre los padres hará que la planificación de la vida diaria sea estresante y problemática. El niño al estar en medio de todo, tendrá una carga emocional fuerte, que va desde el sentimiento de culpa al vacío emocional o a sentir la presión de tener que elegir entre uno de los padres.

Un problema común en la custodia compartida que no se da en la custodia monoparental es la comunicación inadecuada y los horarios conflictivos entre los padres. La alternancia de domicilios, si no está bien organizada, también puede resultar agotadora para algunos niños y afectar a su rutina. Esto también puede hacer que el niño se sienta como una carga.

Por eso, lo aconsejable es que estés organizado para que la custodia compartida de tu hijo o hija funcione, ya que, de lo contrario, puede dar lugar a conflictos graves.

Situaciones en las que es inconveniente la custodia compartida

A pesar de ser muy recomendada, existen casos en los que no se recomienda la custodia compartida. Para ello se tienen en cuenta las siguientes situaciones:

  • Cuando los padres son incapaces de proporcionar bienestar a sus hijos: En caso de que exista consumo de sustancias ilícitas, abuso de alcohol o conducta violenta por parte de uno de los padres, la custodia compartida es inviable.

  • Si el ambiente es inhóspito: Cuando hay presencia de alguna situación hostil o que pueda impactar psicológica o físicamente al niño o la convivencia donde habita uno de los progenitores no es la adecuada, no se recomienda la custodia compartida.

  • Poco cuidado emocional: En aquellos casos que exista maltrato emocional o no se cuide la psique del menor se deben valorar las circunstancias. La salud emocional es tan importante como la integridad física.

  • Lejanía: Cuando hay mucho distanciamiento físico entre los padres, es poco recomendable la custodia compartida. Se recomienda evaluar primero la situación.

Efectos psicológicos de la custodia compartida para los niños

Como te hemos comentado, la custodia compartida hace que la separación tenga menos impacto negativo en los niños, en especial si los padres dejan a un lado sus diferencias. La idea es llegar a un mutuo acuerdo en el que ambas partes contribuyan a la formación de los menores de forma adecuada.

El hecho de que el niño vea que ambos padres se llevan bien a pesar de la separación, es una muestra de disciplina y respeto que le servirá en su formación. Lo que se busca con esto es que la integridad del menor no se vea afectada y pueda crecer y desarrollarse como un individuo pleno en la sociedad.

Entre las consecuencias emocionales, un régimen mal planificado puede generar inestabilidad e inseguridad en el menor; por el contrario, un clima familiar de respeto y unas rutinas estables le aportan seguridad, cuidan su salud emocional y favorecen su desarrollo.

Cuando el régimen es estable y bien organizado, la custodia compartida se asocia con una mejor adaptación de los hijos y una menor sensación de pérdida, ya que se mantiene el vínculo con ambos progenitores. La clave, insistimos, está en la calidad de la relación entre los padres y en unas rutinas predecibles que aporten estabilidad emocional al menor.

Guarda y custodia y patria potestad: dos conceptos del derecho de familia que conviene diferenciar

Es habitual confundir la guarda y custodia con la patria potestad, pero en el derecho de familia son cosas distintas.

La patria potestad es el conjunto de derechos y deberes que los progenitores tienen sobre sus hijos menores (educación, salud, decisiones importantes de su vida). Con carácter general, tras una separación o divorcio la patria potestad se mantiene compartida por ambos progenitores, con independencia de con quién convivan los hijos.

La guarda y custodia, en cambio, se refiere a la convivencia y al cuidado cotidiano del menor. Cuando hablamos de custodia compartida, nos referimos a que esa convivencia se reparte entre ambos progenitores. El régimen de guarda y custodia lo regula el Código Civil, cuyo artículo 92 recoge las reglas básicas cuando hay hijos menores.

En esta materia, la legislación es clara. El artículo 92.5 del Código Civil establece: «Se acordará el ejercicio compartido de la guarda y custodia de los hijos cuando así lo soliciten los padres en la propuesta de convenio regulador o cuando ambos lleguen a este acuerdo en el transcurso del procedimiento.» Entender esta diferencia te ayudará a saber qué se comparte realmente cuando se acuerda una custodia compartida.

Custodia compartida y pensión de alimentos

Uno de los mitos más extendidos es pensar que la custodia compartida elimina la pensión de alimentos. No es así: la custodia compartida no exime del deber de contribuir a los alimentos de los hijos.

Lo habitual es que los gastos del menor se repartan de forma equitativa entre ambos progenitores, en proporción a sus recursos. Ahora bien, cuando existe un desequilibrio económico importante entre los padres, el juez puede fijar una pensión de alimentos a cargo del progenitor con mayores ingresos, precisamente para que la calidad de vida del menor no dependa de con quién esté en cada momento. La cuantía se ajusta siempre a las necesidades reales del menor. Estas reglas se apoyan en el artículo 93 del Código Civil, referido a los alimentos, y en el artículo 96, que regula el uso de la vivienda familiar atendiendo al interés de los hijos.

Requisitos y factores que valora el juez

Cuando se opta por compartir custodia, se busca que las responsabilidades sean lo más ecuánimes posibles y que se brinde un ambiente adecuado para el bienestar del menor. Para acordar una custodia compartida, los tribunales suelen valorar una serie de requisitos y factores:

  • Interés superior del menor: es el principio rector de toda decisión sobre custodia. Cualquier acuerdo o resolución debe orientarse a proteger al menor por encima de los intereses de los progenitores.

  • Aptitud de ambos progenitores: se valora que los dos padres estén capacitados para atender al menor. En ocasiones el juzgado acuerda un informe psicosocial del equipo técnico para evaluar la situación familiar.

  • Cercanía de los domicilios: la alternancia de domicilios funciona mejor cuando las viviendas de ambos progenitores están próximas, de forma que el menor mantenga su colegio, sus rutinas y su entorno.

  • Disponibilidad y conciliación: se tiene en cuenta la disponibilidad horaria de cada progenitor y su capacidad real para hacerse cargo del cuidado diario.

  • Relación entre los padres: una relación de respeto y una comunicación mínima entre los progenitores facilitan la corresponsabilidad parental y el éxito de la medida.

  • Edad y opinión del menor: se atiende a la edad del menor y, cuando tiene madurez suficiente, se escucha su opinión.

Si el acuerdo es de mutuo acuerdo, los progenitores presentan un convenio regulador que recoge el régimen de custodia, los gastos y la organización de la convivencia. Todo ello se hace con el fin de que no se vea afectada la estabilidad emocional del menor.

¿Cómo saber si la custodia compartida es la mejor opción?

Una separación o un divorcio pueden ser estresantes, ya que se vuelve una carga emocional y física para todos los involucrados. Cuando hay presencia de algunos de los factores que mencionamos anteriormente es necesario una revisión por parte de un especialista.

Tomar esta decisión no es algo que se deba subestimar. Una custodia compartida es un compromiso por parte de ambos padres. Se trata de un acuerdo mutuo en el que ambas partes deben asumir cargas y responsabilidades según sus capacidades, siempre teniendo como prioridad la integridad del menor.

Para esto, es necesario realizar todas las preguntas posibles para despejar dudas y no dejar ningún detalle sin resolver. Es fundamental realizar las siguientes preguntas antes de tomar esta decisión:

  • ¿Qué tiempo tienes disponible? ¿Tu trabajo afecta a tus obligaciones como padre o madre? ¿Qué tipo de empleo tienes?

  • ¿Dónde vives? ¿El lugar es óptimo para un menor? ¿Tus vecinos o comunidad son respetables y saben lidiar con menores?

  • ¿Tu situación económica puede lidiar con los gastos económicos del menor? ¿Cuánta responsabilidad puedes asumir?

  • ¿Por qué quieres la custodia?

Tras la ruptura de la pareja, y durante todo el proceso de separación o divorcio, contar con el asesoramiento de un abogado de familia ayuda a valorar tu caso concreto y a preparar el convenio o la demanda con garantías de que se atiende al interés del menor.

Preguntas frecuentes sobre la custodia compartida y los hijos

¿La custodia compartida quita la pensión de alimentos?

No necesariamente. La custodia compartida no exime del deber de alimentos hacia los hijos. Los gastos suelen repartirse entre ambos progenitores y, si hay desequilibrio de ingresos, el juez puede fijar una pensión a cargo del progenitor con mayor capacidad económica.

¿Quién se queda con la casa cuando hay custodia compartida?

Depende de cada caso. En la custodia compartida no existe una regla automática sobre la vivienda: el juez decide atendiendo al interés y a la protección del menor. En unos casos se atribuye el uso del hogar familiar al progenitor que en cada periodo conviva con los hijos, y en otros se acuerda su venta o reparto. Todo ello queda fijado en el convenio regulador o, si no hay acuerdo, en la sentencia que dicte el juzgado.

¿Qué diferencia hay entre patria potestad y custodia?

La patria potestad es el conjunto de derechos y deberes sobre los hijos y, por regla general, sigue siendo compartida tras la ruptura. La guarda y custodia se refiere a la convivencia diaria con el menor, que en la custodia compartida se reparte entre ambos progenitores.

¿Es la custodia compartida buena para los hijos?

En la mayoría de los casos favorece el bienestar emocional del menor, porque mantiene el vínculo con ambos progenitores y reparte responsabilidades. Su idoneidad depende del caso concreto: funciona mejor cuando hay buena comunicación entre los padres, cercanía de domicilios y rutinas estables.

¿Qué se valora para conceder la custodia compartida?

Se valora sobre todo el interés superior del menor, la aptitud de ambos progenitores, la cercanía de sus viviendas, la disponibilidad de cada uno, la relación entre los padres y, según su madurez, la opinión del menor.

Conclusión sobre los efectos de la custodia compartida en los hijos

En conclusión, la custodia compartida suele ser la mejor opción en la mayoría de los casos, pero debes ser consciente que tal vez por tu situación concreta podría ser mejor la custodia monoparental. Ya sabes que el cuidado de un menor es una de las cosas más delicadas que hay en la vida. Por eso, es recomendable estudiar bien la situación, con el foco puesto en el interés superior del menor, antes de dar este paso.

abogado en albacete movil

Salvador González-Moncayo Cuevas

Salvador González-Moncayo es abogado experto en derecho de familia y penal. Con más de 10 años de experiencia en otros despachos jurídicos, actualmente es CEO de González-Moncayo Abogados. Licenciado en derecho por la UCAM de Murcia y con formación en Compliance Penal entre otros. Es además miembro de la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA) y del ICALBA

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