Mucha gente se pregunta sobre cómo se procede a pagar la hipoteca en caso de divorcio. En el caso de un divorcio de mutuo acuerdo se resuelven muchos problemas tras la separación, pero aun así, siguen existiendo interrogantes y dudas sobre los bienes adquiridos durante el matrimonio. Por eso, a tanta gente le inquieta el tema del divorcio de mutuo acuerdo y pago de hipoteca. Afrontar un divorcio con hipoteca implica separar dos planos que no siempre coinciden: la propiedad de la vivienda y la titularidad del préstamo frente al banco. En esta guía reunimos la información esencial para entender los distintos escenarios, con la ayuda de un despacho especializado en derecho de familia.
¿Quién debe quedarse con la vivienda hipotecada en caso de divorcio?
El primer paso en una separación es el desvincularse sentimentalmente de esa persona y para ello, una de las cosas más recomendables es alejarse de la persona en cuestión y de todo lo que tenga relación con ella y ponerte en manos de un abogado experto en divorcios. El problema surge cuando hay bienes y propiedades en común y cargas financieras no solventadas. En estas circunstancias se hace imposible no estar en contacto con esa persona.
Desvincular a una persona de un préstamo no es una tarea sencilla, ya que esto más que competencia del abogado es jurisdicción de la entidad bancaria con la que esa persona tenía un préstamo. Este trámite se complica aún más cuando se trata de una hipoteca, ya que hay una vivienda de por medio y muchas veces este compromiso fue adquirido en pareja, con el préstamo hipotecario a nombre de ambos.
En el caso de divorcio hipoteca, si la vivienda fue adquirida en sociedad durante el matrimonio, el pago de la misma puede ser compartido si hay un acuerdo al respecto. De lo contrario, es un dolor de cabeza que se mantendrá hasta ser solventado.
En cuanto a la premisa de quién se queda con la vivienda, debemos resaltar ciertos aspectos. El primero es si hay hijos en el matrimonio, ya que quien tenga la custodia de los hijos tendrá derecho legal a quedarse con la casa como residencia habitual.
Otro aspecto importante es el que uno de los cónyuges no cuente con recursos para encontrar un lugar donde vivir. En este caso también podrá quedarse con la vivienda. De no haber mutuo acuerdo sobre la potestad de la vivienda, será un Juez quien tomará la decisión después de estudiar el caso y la dictará en sentencia.
Conviene distinguir entre la propiedad de la casa y su uso. El artículo 96 del Código Civil español regula la atribución del uso de la vivienda familiar tras la ruptura. Su primer párrafo establece que, «en defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por la autoridad judicial, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario de ella corresponderá a los hijos comunes menores de edad y al cónyuge en cuya compañía queden, hasta que todos aquellos alcancen la mayoría de edad». Es decir, cuando hay hijos menores y no existe acuerdo aprobado judicialmente, el uso de la vivienda suele atribuirse a ellos y al cónyuge con quien conviven, con el límite temporal que introdujo la reforma de 2021, mientras que la titularidad de la vivienda y la obligación de pagar la hipoteca no cambian por ese motivo. El uso de la casa y la deuda hipotecaria son cuestiones distintas.
¿Cómo solucionar el problema de la hipoteca en un divorcio?
En caso de no haber un acuerdo mutuo en cuanto al pago de la hipoteca, existen diferentes maneras de solucionar quién debería quedarse con la vivienda. A continuación se resumen los tres escenarios más habituales:
Vender la vivienda hipotecada
Es la opción más común en estos casos en los que no hay un acuerdo tras el divorcio y existe una hipoteca de por medio, ya que el hecho de vender la vivienda es la forma más rápida y efectiva de liquidar el pago de la hipoteca y solventar esa deuda. Además, también ayuda a terminar definitivamente la relación con el cónyuge.
Es un proceso sencillo, se vende la casa y con el dinero obtenido se cancela la hipoteca, y en caso de sobrar algo de dinero se reparte entre los 2 a partes iguales.
Comprar la otra parte de la vivienda
Otra vía para dar solución a este problema es que uno de los cónyuges le compre su parte de la propiedad al otro. Así uno quedará como propietario total de la vivienda y el otro quedará desvinculado del pago de la hipoteca.
Este proceso no es tan sencillo, ya que la compra genera cargos notariales debido al cambio de propietario, además de que en algunos casos lleva más tiempo la desvinculación total.
Conviene tener presente que comprar la parte del otro cónyuge no elimina de forma automática su responsabilidad frente al banco. Para que el cónyuge que se marcha quede realmente desvinculado del préstamo hace falta el consentimiento de la entidad, normalmente a través de una novación del préstamo o de una subrogación que cambie el titular de la hipoteca y el nombre que figura en ella. Si el banco no lo acepta, ambos continúan siendo deudores solidarios y responden del pago aunque la propiedad haya pasado a uno solo.
Finalizar el condominio (extinción de condominio)
Al finalizar el condominio, mediante la llamada extinción de condominio, uno de los cónyuges adjudica su parte al otro, que pasa a ser propietario único de la vivienda. Esta vía se apoya en el artículo 400 del Código Civil, según el cual «ningún copropietario estará obligado a permanecer en la comunidad» y cada uno puede pedir en cualquier tiempo que se divida la cosa común. Frente a una compraventa ordinaria suele ser fiscalmente más ventajosa, porque tributa por el impuesto de actos jurídicos documentados y no como una transmisión entre terceros; aun así, conlleva gastos de notaría, de registro y el otorgamiento de la escritura correspondiente. Como en el resto de opciones, la adjudicación de la propiedad no libera por sí sola al otro cónyuge de la hipoteca: para ello sigue siendo necesario el acuerdo del banco.
Divorcio de mutuo acuerdo y pago de hipoteca
En estos casos se tienen en cuenta diferentes factores, como la existencia de hijos en la relación, así como los ingresos, gastos mutuos, condiciones de la vivienda, etc. Todo ello se plasma en el convenio regulador que se presenta ante el juzgado.
El régimen económico del matrimonio influye en el reparto: en el régimen de gananciales la vivienda y la deuda suelen ser comunes a ambos cónyuges, mientras que en separación de bienes cada uno responde según su cuota de propiedad. Por eso conviene revisar bajo qué régimen se produjo la adquisición de la vivienda.
Si hay hijos en la relación, como se mencionó anteriormente, el cónyuge que cuente con la custodia podrá habitar la vivienda. Sin embargo, esto no significa que la otra parte no deba pagar la hipoteca. En este caso, el pago de la hipoteca es compartido y deberán pagarlo a partes iguales independientemente de los ingresos de cada uno.
Ahora bien, en el caso de que haya una separación de bienes, cada cónyuge deberá asumir la parte de la propiedad que le pertenezca. Y en los casos en los que la titularidad de la vivienda sea de una persona, el propietario de la vivienda debe hacerse cargo de la hipoteca hasta el fin del plazo del préstamo.
Consecuencias de dejar de pagar la hipoteca tras el divorcio
El hecho de dejar de pagar hipoteca divorcio acarrea una serie de consecuencias que hay que tener en cuenta. El pago de un préstamo hipotecario es una deuda que no se ve afectada por la situación civil de la persona, ya que es una obligación contraída con el banco y así lo reconoce la ley.
Hay que resaltar sobre la hipoteca en caso de divorcio que el hecho de que este se haya hecho efectivo no desvincula a la persona de pagar la hipoteca, por lo que el banco seguirá exigiendo el pago de las cuotas a ambas partes. De hecho, el artículo 1144 del Código Civil recuerda que «el acreedor puede dirigirse contra cualquiera de los deudores solidarios o contra todos ellos simultáneamente». Por eso, si uno de los dos ex cónyuges decide dejar de pagar hipoteca divorcio, ese impago se reclama al otro, a quien se le exigirá el pago total de la deuda e incluso puede derivar en la ejecución y el embargo de la vivienda.
Divorcio con hijos y vivienda con hipoteca
Al hablar sobre la hipoteca en caso de divorcio hay que tener en cuenta que en un divorcio se deben acordar las condiciones en las que ambas partes cancelarán el préstamo. Lo correcto es pagar la hipoteca a partes iguales.
Se puede llegar a un acuerdo con el banco para desligarse del préstamo. Una forma habitual de hacerlo es que uno de los cónyuges compre la otra parte de la vivienda o simplemente la ceda a la otra parte. En caso de que hayas tenido que pagar unas cuotas hipotecarias porque la otra parte no las pagó, entonces puedes abrir un procedimiento judicial para la reintegración de ese dinero. A esto se le conoce como reembolso. El cónyuge que abona cuotas que correspondían al otro puede reclamarle después la parte pagada de más mediante la acción de reembolso o de regreso entre codeudores, para lo que conviene conservar la documentación y los justificantes de todos los pagos realizados. Ante cualquier duda, lo más prudente es pedir información a expertos de un despacho de derecho de familia antes de firmar nada.
Preguntas frecuentes sobre el divorcio con hipoteca
¿El divorcio me libera de pagar la hipoteca?
No. El divorcio disuelve el matrimonio, pero no cancela la deuda con el banco. Si ambos cónyuges firmasteis el préstamo, seguís siendo deudores solidarios hasta que la entidad acepte liberar a uno mediante una novación o una subrogación, o hasta que la hipoteca se cancele con la venta de la vivienda.
¿Quién se queda con el uso de la vivienda si hay hijos?
Según el artículo 96 del Código Civil, en defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por la autoridad judicial, el uso de la vivienda familiar corresponde a los hijos comunes menores de edad y al progenitor con quien conviven, hasta que todos alcancen la mayoría de edad. Ese uso puede recogerse en el convenio regulador del divorcio de mutuo acuerdo o fijarlo el juez si no hay acuerdo entre las partes.
¿Qué opciones existen para la vivienda con hipoteca?
Las tres vías habituales son vender la vivienda y cancelar la hipoteca, que un cónyuge compre la parte del otro, o la extinción de condominio adjudicando la propiedad a uno solo. En todos los casos, desligar a un cónyuge del préstamo requiere el consentimiento del banco.






